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Ana Claver y Joan Bassols

Joan Bassols

Soy el mayor de siete hermanos. Mi madre, de Múnich, me enseñó a navegar en el lago de Starnberg y ahora sigue nuestras aventuras marineras desde nuestra casa de familia en Castelldefels (Catalunya). Mi padre, de Barcelona, dio la vuelta al mundo en el Trotamar III, que representó a Andorra en el Tall Ships de Australia. En mis vacaciones de verano le acompañé en algunos de sus trayectos. Murió hace quince años y a partir de ese momento pasé de ser grumete a capitán de su barco. Nací en Barcelona en 1955 y pasé los veranos de mi infancia en Baviera, pero desde que me fui a Aachen hace 30 años a hacer mi doctorado de ingeniería, vivo a un lado o a otro de la frontera con Bélgica y trabajo en el otro vértice del triángulo, en Holanda, pero cuando puedo me escapo y me voy a navegar. Me voy al mar.

 

Ana Claver

Soy la pequeña de cinco hermanas y nací en 1961 en el Pirineo aragonés. Crecí en las montañas, sin mar, al lado de la frontera entre España y Francia. Solo había navegado en mi barquito hinchable por el río Gállego, y mi afición era más bien subir picos que cruzar océanos. Viví doce años en Madrid, donde trabajé en un centro de investigación y después de un largo recorrido me trasladé en el año 2001 a otra frontera. Durante más de diez años crucé la línea para ir a trabajar desde Bélgica a Alemania, hasta que un buen día decidimos partir a atravesar el Atlántico y recorrer el mundo. Al regresar decidí no volver a trabajar y seguir cuidando de mi hija Laia y emprendí esta aventura emocionante de trasmitir, con palabras y con música, los silencios y colores de la vida en el mar.

 

Laia Bassols Claver

Nací en Aachen, voy al colegio en Raeren, pero tengo nombre catalán, pasaporte español y hablo igual en castellano que en alemán. A mis diez años de edad he cruzado cuatro veces el Atlántico, llevo 13.000 millas recorridas y he visitado más de 23 países. Conozco la libertad de vivir en la naturaleza y de andar doce meses sin zapatos y estoy deseando volver al mar.